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TÓNICO PARA EL ALMA



¿Están tus relaciones basadas en el apego?

Creo que uno de los peores vicios y el que origina un gran número de consecuencias nefastas es el apego afectivo. Durante nuestra vida, podemos sentir  apego  por cualquier persona que se convierta en nuestra razón de ser. Puede ocurrir en una relación entre madre e hijo, esposo y esposa, novio y novia, o en cualquier relación donde se pierda la identidad, por estar viviendo a través de la otra persona.

Cuando la persona no puede poseer a quien desea, la adicción afectiva hace su aparición. Entonces, ese deseo insaciable y el vacío que esto le genera lo trata de reemplazar y llenar por otro tipo de adicciones que son producidas inconscientemente en su propia mente. Adicciones a la droga, el alcohol, el trabajo, el sexo, el juego, la comida, entre otras; adicciones que finalmente se vuelven sus aliadas, llevando a la persona a estados depresivos o disfuncionales que, en casos extremos, conducen al adicto por el camino del sufrimiento, el homicidio o el suicidio.

En nuestras relaciones de pareja, vivimos diferentes situaciones y acontecimientos que, de no saberlos manejar, pueden llevarnos a una vida mediocre y sin sentido.

Algunas personas, por múltiples miedos, como la pérdida de su estabilidad económica, el rechazo social, la estabilidad emocional de sus hijos, el sentirse pecadores e indignos ante la religión que profesen o simplemente por el temor a la soledad, deciden permanecer unidos a su pareja por muchos años. Como actúan en contra de sus principios y de la razón, llevan una vida miserable y desdichada. Lo más sorprendente es que muchas de estas personas no quieren salir de ese estado. Incluso, hay parejas que viven en un resentimiento silencioso, esperando la oportunidad de cobrar venganza.

Otras, en aras de ese supuesto amor, sacrifican su felicidad para complacer el ego de la otra persona y terminan igual que un esclavo: sometidas, pisoteadas, menospreciadas y burladas. Estas personas se olvidan de vivir sus propias vidas y sueños, para vivir solamente el sueño de los demás.

Existen también parejas que vivieron intensamente una relación pero que, por alguna razón, el amor se agotó, terminó y se niegan a aceptarlo. Como mecanismo de defensa del ego, buscan la manera de compensarse a través de la esperanza, su herramienta preferida, generalmente asociada con el autoengaño, que les impide ver con claridad la situación. Su autoestima se ve afectada y vulnerada, se sienten atrapados sin salida y todos sus sentimientos se confunden. Fácilmente, pasan del amor y la alegría, al odio y la tristeza, y viceversa, con una simple llamada telefónica, un mensaje por Internet o una visita imprevista por parte de la persona que los abandonó. Al perder a la persona objeto de su apego, terca y obstinadamente, no aceptan la realidad ni quieren prescindir de aquello que les hace daño y que está por fuera de su control. Sienten que todos sus sueños se derrumban ante ellos, como cuando un castillo de arena se derrumba con la primera ola que lo cubre. Así, pasan años enteros, sumidos en la desolación y la tristeza, pensando que nunca podrán encontrar otra persona que llene ese vacío.

Por último, hay personas que consideran que no están apegadas a su pareja, ya que supuestamente comparten de manera tranquila y estable. Estas personas solamente llegan a entender que viven apegadas cuando tienen un problema con su pareja y comienzan a sentir la angustia silenciosa debido al miedo a perder a esa persona. En este caso, el apego es invisible y fácilmente se confunde con el amor.

Nos hablan del amor incondicional y eterno. Me pregunto: ¿Qué hay más condicionado y fácil de perderse o acabarse que el amor de pareja? Y más cuando en algunos casos nuestros intereses, sueños y expectativas son diferentes a los de la otra persona.

En el extremo contrario al apego está el amor verdadero el cual está basado en la confianza, en el respeto a la libertad y autonomía del otro; no manipula ni controla, simplemente aporta e inspira a compartir nuestra vida con el ser que amamos.

Por eso hoy, revisa muy bien de qué manera estás viviendo tu relación de pareja ya que si abres tu mente y tu corazón, podrás ver más allá de tus apegos y entender cuál es la verdadera esencia del amor. En ese momento podrás entender que tu pareja o esos seres queridos que amas,  simplemente están de paso, y que te están acompañando un pedazo de tu camino, pero que no te pertenecen, por lo que te liberarás y podrás volver a nacer y ya nada ni nadie te hará sufrir. Elige entonces conscientemente, dejar de tratar de cambiar a las personas o acontecimientos  externos, ya que lo único que puedes cambiar es a ti mismo y dejar que las cosas fluyan.

Y lo más importante de todo, siempre ama intensamente lo que haces y disfruta plenamente lo que estás viviendo en el presente.  

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