¿Está conectada tu misión de vida con lo que haces en tu entorno laboral?

Muchas veces con seguridad cada uno de nosotros nos hemos preguntado cuál es realmente el sentido de nuestra vida, por qué y para qué hemos venido a este mundo y qué es lo que dejaremos una vez partamos de él.
Este gran misterio, que viene implícito con el mismo hecho de estar vivos, ha sido tal vez el tema más discutido, analizado e interpretado a través de los tiempos, por todo tipo de religiones, filosofías y culturas. ¿Qué es lo que Dios y el universo nos han asignado como misión durante este lapso tan corto de presencia terrenal?
Todos somos individuos auténticos y diferentes y todos tenemos una esencia divina y unas cualidades que debemos explotar para cumplir nuestro propósito. Esta misión de vida, que es totalmente proporcional a los dones, talentos y pasiones que cada uno de nosotros tenemos y que nos dan una alegría desbordante cada día, adquiere un verdadero valor universal cuando la conectamos con lo que nos hará evolucionar espiritualmente y nos hará brillar como una estrella con luz propia: el servicio incondicional por los demás. Sólo cuando amas lo que haces y haces lo que amas y lo conectas directamente con el servicio hacia los demás, regresarás a tu esencia divina y te darás cuenta que no estás aislado, sino que eres parte integral del universo y que él está dentro de ti.
Desde que el dar y ayudar a los demás tomó fuerza dentro de mi y se convirtió en el eje central de mi vida, comencé de manera natural a evolucionar y poco a poco esos actos que iba realizando de manera aislada, comenzaron a tomar fuerza. Fue así como tomé la decisión instintiva hace más de 40 años de desarrollar de manera paralela a mi vida profesional, una actividad que me permitiera ayudar a los demás, sin saber nunca el impacto que esta decisión iba a tener en las vidas de miles de seres humanos que hemos inspirado al cambio, durante todos estos años. Y hoy, cuando hago un alto en el camino y miro hacia atrás, me doy cuenta que esto también me impactó fuertemente, transformando y dándole un nuevo aire y un verdadero significado a mi vida.

Hoy, después de tantos años de ser testigo presencial de la felicidad de otros cuando redescubrieron sus vidas y pudieron encontrar la paz interior, el amor y la alegría, puedo entender fácilmente que la misión a la que hemos venido a este mundo de ser felices y darle plenitud a nuestra vida, está completamente integrada y conectada con el servicio.
Por eso, considero que es importante que reflexiones sobre estas preguntas: ¿Tu crees que con tus acciones diarias estás realmente dándole un verdadero significado a tu vida? ¿Sientes un gran vacío o un sinsabor interior que no sabes cómo llenarlo? ¿Crees que realmente has sido fiel a tu espíritu y te has dejado guiar por lo que dice tu corazón y no por los patrones que te ha impuesto la sociedad como la gran verdad?
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Tu espíritu es único y muchas veces su inconformidad se ha manifestado a través de tu cuerpo y tu mente, cuando te sientes sin energía, cuando te enfermas o cuando simplemente no entiendes por qué no te sientes completamente feliz, a pesar de tener todo lo que quisieras tener. De ti depende que tu espíritu regrese a su esencia, ya que él es moldeable, y se alimenta de todo aquello que te hace vibrar en frecuencias altas, como la pasión y el amor por lo que haces, las buenas relaciones personales, la gratitud, el apoyar y elogiar a los demás, el dar sin expectativas, el servir incondicionalmente, y la manera en que utilizas positiva y creativamente tus dones y talentos naturales para darle sentido y alegría a tu vida.