¿Cómo hacer para que el ruido del exterior no te afecte negativamente?

Estamos viviendo tiempos vertiginosos, donde las noticias negativas, la violencia y el miedo han entrado a muchos hogares del mundo.
Por eso, mi pregunta para ti hoy es: ¿Cómo estás viviendo tu vida? ¿Es el miedo quien la maneja? O por el contrario, a pesar de lo que pasa en el exterior, ¿tu decidiste no dejarte afectar por eso que sucede, sigues disfrutando de tu presente y estás dispuesto a ayudar a los demás?
En una ocasión, cuatro semillas fueron arrojadas en un sitio muy rocoso e inhóspito, donde el viento, el sol, la lluvia y las tormentas eran muy fuertes. Dos de ellas creyeron qué si se quedaban quietas dentro de su caparazón, estarían muy bien protegidas y cómodas, ya que no tendrían que sufrir las inclemencias del tiempo; las otras dos decidieron enterrarse en la oscuridad, sin importar el frío, la humedad y el miedo que tuvieran que soportar con tal de llegar a ser lo que estaban destinadas a ser. Las dos primeras semillas, con el tiempo, poco a poco se fueron resquebrajando, agrietando y secando, mientras que envidiosas miraban a sus dos amigas, que se convirtieron en dos hermosas plantas, llenas de flores que, con su aroma, fragancia y dulzura, inundaron el campo. Ellas veían cómo sus compañeras se abrazaban y danzaban felices con el viento, el aire y el sol, y sentían gran tristeza al ver que por miedo, simplemente, se limitaron a sobrevivir dentro de una cáscara, sin disfrutar de toda la magia, el color, la belleza y la vida que se les había brindado.
Solo cuando eliges volver a ti, a pesar del caos externo, podrás encontrar tu verdadera fuerza. No se trata de negar el dolor del mundo, sino de poder observarlo sin identificarte, sin dejar que te atraviese y te afecte; solo de esa forma podrás mirarlo y desde ese lugar, empezar a enviar y sembrar luz en aquellos corazones que están necesitando de nuestra energía positiva.

¿Cómo lograr mantenerte en un estado de calma y claridad interior?
1. Realiza un ayuno informativo: Desintoxica tu mente del ruido digital. Desconéctate de las redes y evita las noticias tóxicas. Tu mente necesita silencio, para dejar de estar contaminada.
2. Escucha en silencio la voz que emana de tu corazón: Cuando estás en silencio puedes identificar aquello que realmente te perturba y así puedes cambiarlo.
3. Usa la respiración para contectar con tu presente: Cierra los ojos, inhala suave 3 segundos por la nariz, sostén tres segundos, exhala lento por la boca durante 6 segundos. Haz esto tres veces. No importa dónde estés. Este simple gesto interrumpe la programación automática del estrés y te devuelve a tu centro.
4. Evita conversaciones con personas que están hablando constantemente de cosas negativas: Aléjate de ese tipo de energías o sugiéreles hablar de otro tema, esto te permitirá mantener tu bienestar emocional.
5. Conecta con tu cuerpo: Muévete con amor. Camina sin prisa, estírate y baila. El cuerpo guarda lo que la mente intenta ignorar. Dale la oportunidad de liberar, de hablar, de sanar.
6. Realiza actos de amor silenciosos: Haz algo por alguien sin que se entere. Una carta, una ayuda, un detalle. Cuando das sin esperar recibir nada a cambio tu espíritu se engrandece y le das un nuevo significado a tu vida.
7. Concéntrate y disfruta lo que tienes en este momento: Si lo aprendes a aceptar, verás que es todo lo que necesitas para ser feliz. No te vayas para el futuro, porque él es totalmente incierto.
8. Explora, vive y disfruta intensamente cada instante de tu vida: No dejes de ser tú mismo y de hacer las cosas que te gustan, ni permitas que el miedo sea quien tome tus decisiones en tu día a día.
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Hoy, más que nunca, el mundo necesita personas despiertas. Tu puedes ser parte de este grupo selecto, que en lugar de estar sembrando temor, siembres esperanza; que en lugar de ver lo negativo y destructivo puedas ver lo positivo y creativo; que en lugar de cargar con rencores, agadezcas, perdones y dejes que las cosas fluyan amorosamente. En fin… que en vez de correr tras el ruido del mundo, escuches el silencio de tu corazón donde habita la paz.
Gracias Papá Jaime por compartir este tipo de reflexiones que en medio de este caos que vivimos nos hacen bastante falta. Inhala, sostiene y exhala, excelente ejercicio. Un abrazo.