Inmersión profunda en el desierto blanco

Egipto fue testigo, a comienzos de octubre, de la conexión divina y mística de las 30 personas que viajaron con Papá Jaime a realizar una inmersión profunda al desierto blanco, donde vivieron una experiencia única e inolvidable.

Los beduinos y los camellos que habitan en este lugar mágico y sus espectaculares paisajes, fueron los únicos acompañantes en este viaje  extraordinario al corazón, no sólo del desierto, sino al centro del SER de cada uno de las personas que viajaron con Papá Jaime. Cada instante y cada vivencia significó un reto para sus sentidos y estuvo llena de sorpresas y contrastes permanentes, que les dieron la oportunidad a cada uno de ellos, no sólo de revisar a fondo sus creencias, miedos y apegos que los hacen sufrir, sino de enfrentarlos, liberarlos y cambiarlos, para crear una realidad que va más allá de la mente y el corazón, dándole un nuevo sentido a sus vidas.

En el recorrido que empezó en El Cairo, donde se encontraron con Papá Jaime, cada participante  llevaba solo una pequeña mochila con las cosas básicas para disfrutar de esta experiencia, porque uno de los objetivos principales de este viaje era ir ligeros de equipaje. Relojes, joyas y demás objetos de valor sobraban para la experiencia diferente que estaban a punto de vivir.

Durante seis días vivieron momentos diversos y se enfrentaron a obstáculos variados, que en unión con técnicas que Papá Jaime transmite y enseña, les ayudaron en la transformación del SER. Se trabajó la biodecodificación celular, la desprogramación del ADN, la activación de la glándula pineal, la pituitaria y el tercer ojo, la visualización creativa, la activación del triángulo vibracional del servicio y diferentes técnicas de meditación y contemplación, cerrando con un momento espectacular al lado de niños de escasos recursos, quienes bailaron con todos música de nuestra hermosa Colombia.

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