Semillas para el Alma

COSECHA LO QUE SIEMBRAS



¿Está prohibido meditar?

 

He escuchado mucho acerca de la meditación, pero mi religión me prohíbe realizarla, ¿Qué hay de cierto en esto?

 

Es importante que entiendas que la meditación es un don con el que todos nacemos. Tú tienes el poder de desarrollarlo e implementarlo de acuerdo a tus necesidades. El problema es que cuando nos educan, nos enseñan que tenemos que “madurar”, no ser “infantiles”, no asombrarnos por tonterías, encasillándonos  en rígidas y absurdas normas. Esas normas rígidas de comportamiento hacen que dispersemos la mirada y dejemos de lado nuestro estado meditativo original que teníamos cuando éramos niños.

Por el mundo entero, donde he tenido la oportunidad de compartir mis experiencias, he tratado el tema del sufrimiento causado por el apego y he recomendado la meditación como el instrumento natural y simple que existe desde el comienzo de la creación, para trascender ese sufrimiento. Algunas veces, esto genera controversia, especialmente entre ciertos fanáticos de diferentes religiones o culturas, que tienen una visión totalmente limitada por sus sistemas de creencias o ideologías religiosas.

Muchas personas creen que vinieron al mundo a sufrir y sus religiones se lo afirman. La realidad es que Dios te trajo al mundo para que seas feliz y para que compartas tu amor y tu paz interior con los seres que te rodean. La única forma de trascender en el sufrimiento, es a través de la meditación, ya que gracias a ella te convertirás en un testigo fiel de lo que pasa en tu mundo interior. De la misma forma en que los rayos del sol iluminan tu mundo externo, la meditación iluminará y resplandecerá tu maravilloso mundo interior en el que reina el amor y en el cual reside tu ser.

Esta búsqueda se debe al gran vacío interior, causado por el estado de ansiedad producido por depositar todas nuestras energías en poseer, tener o manipular. Actualmente, el ser humano de Occidente se ha dado cuenta de los beneficios que la meditación puede aportarle y, por esto, muchas personas han comenzado a incorporarla a sus vidas.

Probablemente, en algún momento, has oído hablar de la meditación, pero no te has sentido atraído hacia ella por diferentes motivos. Por un lado, nos han dicho que esto tiene que ver con la religión y que su práctica no es bien vista, o nos muestran la meditación como algo que sólo realizan los budistas o las personas de Oriente, diciéndonos que no es propio de nuestra cultura. También, en algún momento, hemos visto personas que pronuncian algunos mantras en posiciones totalmente extrañas, incómodas y absurdas, que no entendemos, haciendo que las ridiculicemos y nos burlemos de ellas.

Quiero que quede muy claro que la meditación no tiene nada que ver con el tipo de religión, creencia o secta a la que perteneces. Si crees en Dios o no crees, si crees en el alma o no crees, si crees que hay vida después de la muerte o no crees, no es importante. Lo único seguro es que tú sí existes y la meditación es simplemente la llave para acceder a tu interior, para que mientras estés vivo, puedas penetrar hasta lo más profundo de tu ser y disfrutar amorosa y plenamente tu paso por este mundo.

Te invito a que te des la oportunidad de desarrollar esta habilidad natural, para que la hagas parte esencial de tu estilo de vida y la uses no solamente una hora al día, al amanecer cuando trabajas tu despertar de la consciencia, sino también que la incorpores en todas tus actividades diarias, como cuando estés haciendo deporte, cocinando, arreglando tu cuarto, trabajando, cantando, compartiendo con tu familia, divirtiéndote al compás de la música o simplemente descansando, recostado en tu cama.




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