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¿Cómo amar sin apego?

Tenemos la falsa creencia de que el amor y el odio son opuestos, cuando en realidad son todo lo contrario. En este momento, tú puedes estar amando a una persona y, de repente, ella te menosprecia, rechaza o hace algo que consideras una ofensa; inmediatamente, puedes transformar lo que sentías en odio. Pero si esa persona te da una excusa, te abraza y muestra un verdadero arrepentimiento, fácilmente vuelves a amarla. Es decir, que el amor y el odio son la misma energía, se complementan y transforman continuamente.

Lo que es diametralmente opuesto al amor es el miedo. Nunca pueden compartir juntos el mismo espacio, como lo hacen el amor y el odio. Durante toda la vida, nos han dicho que para amar realmente debemos tener a nuestro lado y poseer a la persona amada, cuando en realidad lo que esto nos causa es un sufrimiento, debido al miedo de perder a esa persona. Esto lo llamamos apego. Por tal razón, el alimento predilecto del apego es el miedo. Entre más te aferres al miedo, más se debilitará el amor. Esto nos muestra que inconscientemente estamos basando nuestras relaciones afectivas en el miedo y el apego, en lugar de hacerlo en el amor. El amor nutre la relación y te da el poder de disfrutar y experimentar la vida de múltiples maneras, mientras que el miedo te paraliza y te incapacita para experimentar una vida tranquila y serena.

Nos han enseñado a buscar el amor y la felicidad en cosas externas, superficiales y pasajeras, y cuando sentimos que esas cosas se nos van y no podemos tenerlas, le damos la oportunidad al apego de que sea nuestro verdugo, nos maltrate y deteriore nuestra vida. En ese momento, el miedo se apodera de nosotros, ya que creemos que no podemos ser felices sin esas cosas. Por tanto, si enfrentamos nuestros miedos y los eliminamos, destruiremos las raíces de las cuales se nutre y se fortalece el apego. Recuerda siempre que el miedo es cobarde, por eso cuando enfrentas conscientemente el fantasma del miedo, éste inmediatamente huye y desaparece. Cuando esto sucede, disfrutamos el amor desde el verdadero estado de consciencia.




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